miércoles 3 de febrero de 2010
jueves 14 de enero de 2010

martes 5 de enero de 2010

Noche de Reyes
Esta noche llegan los Reyes ! Acostaros tempranito y dormir, porque si os ven despiertos no os dejan nada !
Qué magia, levantarse al amanecer y encontrar los regalos !Hay que seguir siendo niño para poder vivir esos momentos la vida entera. Los Reyes son buenos y te traen algo todos los 6 de enero de la vida, pero tu tienes que seguir siendo "NIÑO". Los recuerdos son el mejor regalo que ahora me dejan. El tren eléctrico de mi hermano mayor, las Giselas, los tanques pulga, los cuentos pintalagua, el mutòn para mi madre, la patineta, los esquís, las "Lindas" y el muñeco se goma de Angélica, el tresillito de mimbre, el "Cheminova".... Los roscones !!!
Cada día de Reyes era especial y ahora recuerdo con AMOR las visitas: La Sra. Mariana, Sor Milagros, Joaquín Crespo, Mochales, Matilde, Alfonso Megías, La abuela Carlota, La tía Conchita con el tío Carlos y los primos, ....
Cuanta gente acudía para vernos contentos.
-Qué te han traído los Reyes?- te preguntaban. Y tu, ni te acordabas de todo lo que te habían traído. Como hoy, que ni te acuerdas, ni sabes ver todo lo que te han traído....(piénsalo bien!) Siempre traen algo.
Yo esperaba, por la tarde, la llegada de mis padrinos, que venían a traerme lo que habían dejado en su casa para my.
Hoy ellos siguen viniendo a verme, porque esta fecha me los devuelve, tan llenos de afecto como lo hicieron siempre.
CUANTOS RECUERDOS ! Todos se los debo a los Reyes. Me devuelven mi infancia. Es poco ? Incluso el recuerdo de los tres del banco Hipotecario que venían a vernos, disfrazados de Reyes, con el saquito de peladillas. Baltasar era el hermano de la tía Conchita.
Sabéis que jamás llegué a conocerlo de veras ? Lo vi siempre pintado de negrito Baltasar y hoy, que soy abuela, le quiero, porque completaba la fiesta.
Que los REYES lleguen esta noche para todos vosotros, llenos de regalos y cosas buenas. Que os durmáis sonando, como de chiquillos y que al amanecer disfrutéis de todo lo que veáis abriendo los ojos del alma.
Besos a montones !!
Mini
domingo 3 de enero de 2010
El farolero
Todas las tardes salíamos de casa vestidos de limpio y bien peinados para ir a la lechería, bajando la cuesta jugábamos a tapar la calle que no pase nadie…
solíamos cruzarnos con el farolero que venía desde abajo, siempre llevaba el cigarrillo en los labios y una larga vara con una llamita en la punta con la que iba encendiendo los faroles.
En cuanto le veíamos aparecer nos arremolinábamos alrededor de la criada y poníamos las manos atrás, seguíamos caminando como si nada pero sin atrevernos a abrir la boca.
El hombre iba subiendo lentamente parándose en cada farol, la claridad del cielo de verano mitigaba las tenues luces recién nacidas.
Cuando llegaba a nuestra altura nos miraba fijamente con cara severa y de detrás de su bigote siempre salían las mismas palabras:
- las manos atrás!
El se divertía con ese juego y se sentía satisfecho de su autoridad, nosotros no entendíamos muy bien por qué nos reprendía pero como niños disciplinados le obedecíamos sin protestar.
Es una pena que los faroleros hayan dejado de existir hace tiempo.
Después de muchos años no lo hemos olvidado.
sábado 2 de enero de 2010
Mi árbol en la nieve
Mi árbol solitario resiste como puede año tras año , el pasado otoño una ventolera le ha arrancado una rama, pero sigue en su puesto tan orgulloso y altivo como siempre.
jueves 24 de diciembre de 2009

viernes 13 de febrero de 2009
miércoles 17 de diciembre de 2008

martes 16 de diciembre de 2008

sábado 20 de octubre de 2007

El Paseo
Siempre salgo de casa a media tarde para dar un buen paseo con mi perro Buly, bueno y antes de Buly lo hacia con Tecla, con Choco, con Taro, con Dacla...
Como podéis ver el paseo con mis perros se remonta a muchos años atrás.
En otoño e invierno, a la hora que salgo el sol ya se ha puesto hace rato.
El cielo está claro y el aire fresco se siente en la cara y las manos.
Paso por mi colmenar para asegurarme de que todo está en orden, las últimas abejas se apresuran para entrar en su colmena, algunas con un cargamento de polen en las patas recogido en las hiedras en flor.

La senda que sigo sube bastante, empiezo despacio para ir calentando y pronto cojo un buen ritmo. Hace tanto tiempo que camino al atardecer que ya no miro al suelo, mis pies buscan los sitios seguros y puedo disfrutar del paisaje. Poco a poco me sumerjo en el bosque de pinos.
Cuando llevo caminando un rato me doy cuenta que lo único que veo es la oscura silueta de las montañas que me rodean. Por el Oeste el cielo sigue estando claro, miro hacia el lado opuesto y compruebo que la noche gana terreno. Veo una estrella casi imperceptible, me fijo un poco más y descubro otras que no se veían hace pocos minutos.
De lejos oigo acercarse una ráfaga de viento que viene abriéndose camino entre los árboles, veo como mueve las ramas de los más cercanos y noto en mi cara una agradable sensación de frescura.

Casi he llegado al punto donde acostumbro dar media vuelta, cuando el viento se calma, en el fondo del valle se oye el murmullo del arrollo y en la espesura del bosque canta una lechuza.
Levanto la cabeza, el cielo se ha vuelto azul oscuro, casi negro. Se ven muchas estrellas y se distinguen bien las constelaciones. Si estuviera aquí mi hermano Juan Antonio me diría los nombres de cada una de ellas.
Cuando empiezo a bajar todo es oscuridad a mi alrededor, solo oigo mis pasos y el corretear de Buly de un sitio para otro. Realmente es un momento mágico del que me gustaría no salir jamás. Si algún día me quedo que no se moleste nadie en venir a buscarme.
En una vuelta del camino se abre a mi vista el espectáculo de todo el pueblo iluminado, visto desde arriba me recuerda los belenes que hacía nuestro padre cuando éramos pequeños.
Empieza a sonar la campana de la iglesia, no es necesario que cuente, están dando las ocho. Todavía me falta media hora para llegar a casa. El camino ya es más ancho y las últimas revueltas bajan asta el nivel del arroyo. Aquí el aire es más frió todavía. Entro el asfalto y las primeras farolas rompen el hechizo haciéndome volver al mundo “civilizado”
Y mañana volveré a empezar.

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